Descubra quién es Eduardo Samán

Andrés Rojas Jiménezarojas@el-nacional.com
Katiuska Hernández khernandez@el-nacional.com

A mediados de febrero se dio a conocer la destitución de Eduardo Samán del Ministerio de Comercio, pero en la práctica Samán sigue teniendo presencia por la estructura que montó en varios de los organismos adscritos a ese despacho. Su sucesor, Richard Canán, paulatinamente ha ido removiendo parte de los funcionarios designados por Samán, quien aún conserva ascendiente sobre las personas que formaron parte de su equipo, e influye sobre todo por las reformas, resoluciones y normas controversiales que puso en marcha cuando estuvo al frente de estas instituciones.

La salida de Samán satisfizo y a la vez sorprendió a muchos representantes del sector privado, quienes veían al funcionario como una suerte de verdugo encargado de ejecutar las órdenes procedentes de Miraflores, al punto de que fueron varias las veces en las que el primer mandatario elogió la actuación del funcionario. ‘Samán sí me entiende’, dijo el presidente Hugo Chávez en diciembre de 2009, durante la inauguración de la primera arepera socialista en Parque Central.

Oficialmente nunca se explicó el porqué de la remoción de Samán y la versión que más se difundió fue que se le destituyó por la forma como el ex ministro actuó en la estatización de la cadena de hipermercados Éxito, que por momentos complicó las negociaciones con el principal accionista de esas tiendas, el Grupo Casino de Francia. Los procedimientos ordenados por Samán llegaron a ensombrecer las relaciones comerciales con esa nación europea, que por lo demás es uno de los países industrializados con los cuales el gobierno del presidente Chávez nunca ha tenido un enfrentamiento.

Algunas de las medidas impulsadas por Samán ­por ejemplo la salida de Venezuela de la Comunidad Andina de Naciones- estuvieron totalmente alineadas con las directrices del Gobierno, pero existen otras resoluciones -como las restricciones al otorgamiento de patentes, la revisión de marcas, la fiscalización a empresas y la exclusión del país de instituciones como la Organización Internacional de Estandarización- que crearon problemas, incluso en organismos públicos y empresas del Estado.

‘Nosotros somos ultrarradicales, casi somos de la ultraizquierda’, llegó a decir Samán a mediados del año pasado cuando se refirió a los planes de reestructuración que su despacho preveía aplicar con el fin de implantar un esquema acorde con el modelo socialista y que no atendiera modelos de países con economías de mercado.

Los cambios se focalizaron en las instituciones en las que Samán tuvo la oportunidad de conocer. Antes de ser ministro, estuvo en el Servicio Autónomo de Propiedad Intelectual, pasó por el Sencamer (el Servicio Autónomo Nacional de Normalización, Calidad, Metrología y Reglamentos Técnicos) y fue presidente del antiguo Instituto de Defensa del Consumidor, conocido por sus siglas Indecu, para convertirlo en Indepabis tras la aprobación de la Ley para la Defensa de las Personas en el Acceso a los Bienes y Servicios.

A Samán se le atribuye haber propiciado buena parte de los enfrentamientos que directa y públicamente tuvo el Gobierno con Empresas Polar, comenzando por las medidas de ocupación preventiva que se adoptaron en varias plantas de este grupo industrial, así como las intervenciones de otras empresas agroalimentarias como Cargill e Iancarina; y de las torrefactoras Café Madrid y Fama de América. Esta última finalmente fue expropiada.

La salida de la CAN Samán estudió farmacia en la Universidad Central de Venezuela. Nunca consiguió trabajo en los laboratorios por su posición de izquierda y su postura contra las patentes de medicamentos. Hasta 1999 estuvo en la Organización Panamericana de Salud.

En 2006 fue artífice de enturbiar las relaciones con Colombia y de impulsar la salida de Venezuela de la CAN, porque fue Samán quien le advirtió al presidente Chávez sobre las pretensiones que tenía el gobierno de Álvaro Úribe de modificar la normativa andina referida a la propiedad intelectual con el fin de adecuarse a las exigencias que imponía Estados Unidos para lograr la firma un tratado bilateral de libre comercio, convenio que hasta el momento no ha entrado en vigencia porque no ha sido ratificado por el Congreso estadounidense.

Más allá de la razón por la cual Venezuela se sale de la CAN y que formalmente se concretará en abril de 2011, Samán siempre se opuso a la membresía del país en la Comunidad Andina, debido a la forma como este organismo adopta decisiones, que automáticamente son incorporadas al marco legal del país, tal como lo consagra la Constitución Bolivariana.

‘Las decisiones andinas son legales pero no legítimas porque son tomadas por los delegados de cada país y terminan de afectar a toda la población sin ningún tipo de discusión parlamentaria’, dijo Samán en una oportunidad, al cuestionar la forma como funcionaba este mecanismo de integración al cual, además de Colombia, pertenecen Ecuador, Bolivia y Perú.

Samán no avanzó en las negociaciones para suscribir un acuerdo bilateral de libre comercio con Colombia y la reciente ruptura de relaciones con esa nación impide que se avance en ese camino.

La propiedad intelectual
Discrepancias legales sobre marcas y patentes

Eduardo Samán estu-vo hasta septiembre de 2003 al frente del Servicio Autónomo de Propiedad Intelectual y una de las causas a las que se atribuyó su salida fue a la negativa al otorgamiento de nuevas patentes para la industria farmacéutica.

Los enfrentamientos con los laboratorios se agravaron en 2006 cuando Venezuela se salió de la CAN y sus abogados le insistieron que la materia de propiedad intelectual debía ser regulada por la legislación de 1955, aprobada durante el gobierno de Marcos Pérez Jiménez.

Sin embargo, dentro del Ejecutivo hay abogados como Hildegard Rondón de Sansó, asesora legal de Petróleos de Venezuela, quien es del criterio que esta materia debería continuar bajo el esquema de la decisión andina y no regida por una legislación aprobada hace más de 50 años, como sostiene Samán.

Los problemas derivados del freno puesto por el SAPI a la aprobación de patentes no sólo afectan a los laboratorios, sino incluso a una filial de Pdvsa como es Intevep, al extremo de que un grupo de trabajadores aprovechó una conferencia que Sansó dio en abril de este año para manifestarle que había más de 100 patentes que no habían sido aprobadas.

Las órdenes de Samán al SAPI incluyeron una revisión de las marcas de Empresas Polar, sobre todo las que forman parte de su unidad de alimentos, y en específico, la referida a la harina de maíz precocida.

Estrategias

El Sencamer
Al margen del ejemplo del Che en Cuba

En marzo de 2006, Eduardo Samán fue designado director del Servicio Autónomo Nacional de Normalización, Calidad, Metrología y Reglamentos Técnicos, nombramiento que fue reseñado por el portal de internet Aporrea como ‘la llegada del socialismo al Sencamer’.

Una de las primeras actuaciones que emprendió Samán como titular de Comercio fue la de excluir a Venezuela de la organización que regula las normas ISO, entre otras razones porque se la considera como una institución del capitalismo. ‘Las normas de calidad, como las ISO, imponen restricciones a las empresas pequeñas que no cuentan con suficiente calidad para adaptar su producción a los estándares internacionales’, llegó a decir Samán.

Uno de los aspectos que se recuerda en Venezuela es el hecho de que en Cuba, fue el propio Che Guevara, como ministro de Industrias en 1961, a quien correspondió solicitar la incorporación de ese país como miembro activo de la Organización Internacional de Estandarización.

El ministro Richard Canán emprendió cambios en el Sencamer al sustituir a José Gregorio Coronel, quien formo parte del equipo de Samán, por Carlina Pacheco, funcionaria que además se desempeña como viceministra de Comercio.

La exclusión de Venezuela del sistema ISO implica quedar al margen de las discusiones sobre nuevas normas, pero no en lo referido a la posibilidad de obtener certificaciones.

El Indepabis
Operativos a paso de vencedores

Al asumir la dirección del Indepabis, Eduardo Samán, se dedicó a realizar un sinnúmero de operativos de fiscalización, eso sí, siempre convocando a la prensa.

En uno de los eventos, realizado en el supermercado Excelsior Gama de Santa Eduvigis, el entonces presidente del Indepabis decomisó arroz que presuntamente se estaba vendiendo con sobreprecio y personalmente se dispuso a comercializarlo en las afueras. Una de las consumidoras presentes optó por responderle al funcionario con una lluvia de arroz, al desgarrar uno de los empaques y echárselo encima.

El promotor de las areperas socialistas, de la venta de juguetes a bajos precios en el parque Los Caobos, y de las importaciones directas de ropa de Bolivia, de carros y crema dental de Argentina, siguió interviniendo en las acciones del Indepabis luego de su salida del Ministerio de Comercio.

En la sede del instituto se le ve por lo menos dos veces a la semana. Extraoficialmente se conoció que estaría de asesor en el área de educación de la institución.

Samán promovió la reforma de la Ley para la Defensa de las Personas en el Acceso a los Bienes y Servicios, para permitir la intervención oficial en toda la cadena productiva de alimentos.

Sus esfuerzos por expropiar laboratorios farmacéuticos transnacionales quedaron en veremos, pero no se descarta que un día vuelva al ruedo ministerial, como suele suceder con los funcionarios relevados y restituidos de este proceso.